|
|
Obviamente, nada digno saldría de mi propia imaginación;
definitivamente, debía dejar que las antiguas voces patagónicas
se hicieran cargo; y en busca de ellas fui.
Pronto me llevaron a conocer la conmovedora simpleza y hermosura
del génesis tehuelche y las sagas del creador
del hombre. Desde sus causales mitológicas hasta sus
comportamientos terrenales, la cosmovisión de los indios
de Santa Cruz comenzaba a sugerir su propia obra; escuché
en silencio y respetuosamente escribí. (sigue...)
|