Durante su pre-adolescencia,
intentaría dejar las observaciones teóricas para pasar
a la experimentación en escala de laboratorio, poniendo en
escena obras dignas de la comedia griega, en donde un conejo
Bugs
de 20 centímetros de alto se subiera a un pequeño
autito de la colección
Jet, para perseguir a un muñeco
futbolista de
River Plate (astutamente robado de una torta
de cumpleaños), que escaparía del endemoniado roedor
montado en una nave espacial construida en
Rasti (
sigue...).